jueves, 17 de agosto de 2017

Albóndigas de berenjenas

¡Descubrimiento de este verano que se va a quedar fijo en las recetas habituales de casa!
Las verduras de verano son y están espectaculares y es una pena no aprovecharlas, así que aquí os traigo una manera distinta de hacer las berenjenas más allá de los pistos o las clásicas rellenas. Son facilísimas de hacer y sorprenden por su suavidad y delicado sabor.
Yo aprovecho que enciendo el horno para hacer escalivada, que es muy a menudo, para añadir un par de berenjenas más para las albóndigas, así se ahorra calorazo y luz. Pero como explico en la elaboración, podéis cocerlas en poca agua o incluso sofreirlas como si fuera pisto, con la cebolla y el ajo. A vuestro gusto.
Lo que sí requieren es un poquito de maña y paciencia para darles forma, porque la masa resulta muy blandita, pero no agobiarse si no quedan perfectas. Preferibles amorfas y suaves que redondas y cantos rodados.
Añadir que es receta ideal para niños pajoleros con la verdura, inapetentes y gente con problemas de masticación. Se le pueden agregar perfectamente pescado blanco o carne picada para enriquecerlas, aunque a mi me gustan más de verdura sola. Y para acompañar, arroz, pasta o lo mejor, una fuente de patatas fritas.
Con estas cantidades me han salido unas 20 albóndigas. Se pueden congelar sin problemas pero no creo que lleguen a esa fase porque se devoran en una sentada. ¡Son tan ligeras que se deshacen en la boca!



Ingredientes:

  • 2 berenjenas hermosas.
  • 1 huevo.
  • media cebolleta picada y medio diente de ajo si te gustan sabores fuertecillos (yo esta vez no se lo puse).
  • 1 miga grande de pan sin gluten remojada en leche vegetal o 4 cucharadas de pan rallado sin gluten.
  • unas hojas de albahaca picada.
  • harina sin gluten para rebozar (yo usé de garbanzos).
  • aceite de oliva, sal.
  • Para la salsa de tomate: el resto de la cebolleta (o media cebolla), 4 tomates maduros, sal, pimienta, orégano, albahaca, tomillo (si pueden ser frescos, mejor), aceite de oliva y 1 cucharadita de miel.

Elaboración:

  1. Partir las berenjenas por la mitad a lo largo, sin pelar, y asarlas en el horno, a 180º hasta que estén tiernas, unos 30 minutos. O también las podéis cocer peladas y troceadas en agua con sal, sin que lleguen a estar demasiado blandas y escurrir muy bien.
  2. Pelarlas una vez frías y triturar la carne en picadora junto con la cebolleta o picarlas a cuchillo menudas. Añadir la albahaca, el huevo, sal y la miga de pan o el pan rallado. Mezclar y con las manos untadas en vinagre hacer las albóndigas. La masa se pega bastante porque es muy blandita, pero no caigáis en la tentación de añadirle más pan rallado ni más miga que la entaca y lo bueno de estas albondigas es la suavidad de la carne de la berenjena. Si os salen amorfas, no os preocupéis. Más ricas están.
  3. Precalentar el horno a 180º. Poner una hoja de papel de horno o sulfurizado en la bandeja.
  4. Rebozar las berenjenas en la harina de garbanzo (podéis usar la que queráis sin gluten, a mi me gusta la de garbanzo porque me deja mejor costra, igual que los fritos) y ponerlas sobre la bandeja de horno, bien separadas. Se achatarán un poco, pero no importa. Rociarlas con un poco de aceite de oliva y tostarlas en horno 15 minutos. También las podéis hacer al modo tradicional, fríendolas en sartén. 
  5. Para la salsa de tomate: Picar la cebolleta restante y sofreir hasta que quede blandita en un poco de aceite. Pelar y trocear los tomates. Añadir las hierbas, la cucharadita de miel, sal y pimienta y dejar sofreir pero no mucho. No se trata de un tomate frito ni de un sofrito al uso, simplemente que el tomate coja sabor. Tiene que ser una salsa un poco cruda, más fresca para el verano. 
  6. Sacar las albóndigas del horno y meterlas en la cazuela de la salsa de tomate y dejar cocer unos 5 minutos, para que se impregnen los sabores. No hace falta dejarlas mucho tiempo porque la berenjena estaba ya cocida. 
  7. Servir calentitas, tibias o frías, que también están muy ricas.

domingo, 13 de agosto de 2017

Magdalenas capuccino

¿Y por qué no?
Un caprichito siempre alegra la mente y el cuerpo mientras no se abuse, aunque de estas riquísimas magdalenas se puede uno comer la hornada entera, porque al tener más huevo que las recetas habituales quedan más ligeras y esponjosas, algo siempre difícil de conseguir cuando se trabaja con harinas sin gluten. Están perfectas e igual de suaves tras varios días y por supuesto se pueden congelar. Cuando las quieras comer, las sacas la noche antes, las dejas a temperatura ambiente y están como el primer día. 

Con estos ingredientes me han salido 15 magdalenas en moldes grandes.
A ver quién dice que esta miga es sin gluten. ¡Si está achuchable!




Ingredientes:

  • 3 cucharaditas de café instantáneo.
  • 2 cucharaditas de agua hirviendo.
  • 175 gr de aceite (yo siempre de oliva suave. Pero perfecto la misma cantidad de girasol o mantequilla si no sois intolerantes a lactosa).
  • 175 gr de azúcar moreno (yo he puesto 140 gr, porque me gustan poco dulces y que se note el sabor del café).
  • 2 cucharadas soperas de cacao puro 100%  Valor en polvo que no tiene gluten.
  • 175g de harina sin gluten. He puesto mitad de harina de arroz y mitad de maiz. Si las hacéis con harina de trigo, la misma cantidad.
  • 1/2 sobre de levadura sin gluten
  • 3 huevos medianos.


Elaboración:

  1. Precalentar el horno a 180º, calor arriba y abajo, bandeja en el medio.
  2. Disolver el café en el agua hirviendo (también vale una tacita de café fuerte recién hecho). Dejar enfriar un poco.
  3. Mezclar las harinas con la levadura y el cacao y tamizar en un bol.
  4. Batir con varillas eléctricas en otro bol los huevos  con el azúcar hasta que estén cremosos (yo los pongo a velocidad máxima unos 8 minutos, para que me queden esponjosos). Bajar velocidad y añadir el aceite en hilo, como en una mayonesa, sin dejar de batir, y el café.
  5.  Agregar la harina y mezclar con espátula o cuchara de madera, hasta que quede bien incorporada.
  6. Llenar con la mezcla los moldes de madalenas hasta 1/3 de su capacidad, que luego suben en el horno y puede desbordarse la masa. Colocar los moldes en una bandeja múltiple de muffins, para que mantengan la forma y no se abran durante la cocción. Si no tenéis, poner los moldecitos muy juntos en la rejilla del horno para que se sostengan unos a otros.
  7. Hornear a 180º durante 15-20 mts, depende de cada horno, o hasta que hayan subido y empiecen a estar firmes al tacto.
  8. Dejar enfriar en la bandeja 5 mts y luego pasarlos a una rejilla para que se enfríen por completo.

martes, 30 de mayo de 2017

Flanes de frambuesa sin gluten ni lactosa

Estos flanecitos son postre casi diario en mi casa. Les voy cambiando las frutas o el tipo de leche vegetal y tengo antojo saludable siempre a mano. 
En atención a amigos entusiastas de mis ocurrencias en cocina que están como peras de sanos y pueden comer de todo, he puesto versión lactosera que solía hacer en los tiempos en que me ponía tibia de yogures y quesos a pesar de que me sentaran como patada en estómago (nunca mejor dicho). 
Esta vez los he hecho con frambuesas porque estaban de oferta en súper, pero con fresas ( y con cualquier fruta que os guste) quedan igual de ricos y no se arruina una. 
¡Ah! Y podéis usar queso fresco o untable en lugar de yogurt. La gran ventaja es tú controlas la cantidad de azúcar, que muchas marcas de yogures se pasan 3 pueblos con el dulce. 
¡Disfrutad, que ya llega el verano!





Ingredientes (sin gluten ni lactosa): 
  • 400 ml de leche de arroz o cualquier otra leche vegetal que os guste.
  • Una bandejita de frambuesas.
  • 50 ml de Stevia
  • Un sobre (2 mg) de agar agar.
Elaboración: 
  1. Lavar rápidamente las frambuesas y secarlas con cuidado. Triturarlas en la batidora, dejando alguna para adornar, y pasarlas por un colador para eliminar pepitas.
  2. Mezclar con leche de arroz y stevia. Poner el batido en un cazo al fuego.
  3. Mientras diluir el agar agar en un poquito de leche reservada. Añadir al cazo y llevar a ebullición. Una vez alcanzada ebullición, bajar el fuego y dejar cocer 2 minutos removiendo constantemente. 
  4. Retirar del fuego, dejar templar en el cazo unos 10 minutos y echar en moldes. Dejar entibiar y luego meter en nevera para que cuaje. Con el agar agar en 4 horas estarán.
Normales: 
  •  2 yogures griegos o naturales.
  • 1 tacita de las de café de leche.
  • 1 bandejita de frambuesas.
  • 3 hojas de gelatina.
  • 50 gr. de azúcar.
Elaboración:
  1. Poner en remojo las hojas de gelatina en agua fría durante 5 minutos. Calentar la leche sin que hierva, retirar, y diluir en ella la gelatina bien escurrida. Mezclar con yogures y azúcar. 
  2. Lavar las frambuesas y triturar. Pasarlas por tamiz para quitar pepitas y mezclar con yogures.
  3. Verter en moldes y dejar en nevera por lo menos 6 horas. 

lunes, 22 de mayo de 2017

Ensalada de aguacate y fresones

Amo las ensaladas y enredar con ellas ¡Es tan divertido mezclar colores e inventar con todo lo que haya en la nevera!
Y aunque ya no puedo ponerle muchos de los ingredientes que solía usar, como el queso, que da tanto juego, sigo buscando combinaciones diferentes para no aburrirme. Eso sí, casi siempre entre ellos algún tipo de fruta, porque les da frescor y un toque agridulce que me encanta.
A ésta le he puesto fresones, aprovechando los últimos de la temporada, que casan muy bien con la untuosidad del aguacate, mientras que el pepino y la hierbabuena la hacen súper fresquita ¡No se la quitéis que veréis qué puntazo de saborcillo le da!
Sí podéis cambiar el aguacate por un queso fresco, que también le va muy bien.

Salud a mares que estamos en plena operación bañador de cuello vuelto ;)


Ingredientes:

  • 1 aguacate
  • 1 pepino
  • 8 fresones
  • 1 lechuga o bolsa de brotes verdes de lechugas variadas.
  • aceite de oliva virgen, zumo de limón y 1 cucharadita de miel.
  • hojas de hierbabuena.
No pongo modus operandi porque me parece ya el colmo de la tontería explicar cómo se hace una ensalada.

martes, 14 de marzo de 2017

Calamares con guisantes frescos y su majao

La primavera está a la vuelta de la esquina, y con ella vienen los guisantes frescos. Sí, sí, existen frescos, no nacen en la bolsa de congelados.

Nada en contra de este socorrido método para conservarlos, pero merece la pena aprovecharlos en su estado natural de vez en cuando, aunque salga un poquito más caro. El sabor y el aroma a verde que desprenden y su textura más suave no tienen nada que ver con el congelado ¡Si no se arrugan, quedan redonditos y lustrosos!

Ello no quiere decir que esta recetilla no pueda hacerse con los congelados, que también queda muy rica.
Es barata, rápida, muy fácil, súper sabrosa y sanísima.
Mirad el verde de la foto. ¿A que ya os he convencido?





Ingredientes (4p):

  • 3/4 kg de calamares.
  • 1/2 kg de guisantes bien frescos.
  • 1 cebolla.
  • 2 dientes de ajos.
  • 1/2 vaso de vino blanco.
  • 1 c. sopera de piñones.
  • 1 c.   "        de almendras tostadas.
  • 3 hebras de azafrán (o 1/2 cucharadita en polvo).
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce.
  • unas ramitas de hierbabuena. 
  • aceite oliva, sal y pimienta.

Elaboración:

  1. Majar en un almirez los piñones, las almendras, los dientes de ajo y el azafrán. Reservar.
  2. Limpiar los calamares, quitarles las tripas y cortarlos en anillas.
  3. Picar la cebolla en juliana  y saltear en una sartén con un poco de aceite. Cuando esté pochada, añadir los calamares y el pimentón. Rehogar unos segundos y añadir el vino. Dejar que evapore el alcohol y agregar 1/2 vaso de agua o caldo de verduras o pescado y unas hojas de hierbabuena. Salpimentar, tapar y dejar cocer a fuego bajo 1/2 hora.
  4. Sacar los guisantes de sus vainas y reservar.
  5. Cuando queden unos 10 mts de cocción a los calamares, añadir los guisantes y el majado y dejar cocer a fuego suave durante unos 10 mts (los guisantes frescos son mucho más tiernos que los congelados y se hacen antes. Este tiempo es para que queden al dente y no se arrugue la pielecilla, pero si te gustan más blanditos, déjalos más tiempo).
  6. Servir caliente con hojitas de yerbabuena.
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